“El objetivo es que no nos sorprenda ver a una mujer programando un robot” – Carolina López, STEMMER IMAGING
La trayectoria de Carolina López es un reflejo de la evolución de la visión artificial en las últimas dos décadas. Ingeniera técnica de telecomunicaciones especializada en sistemas electrónicos y con un máster en gestión de proyectos por la Universidad Ramón Llull (La Salle), sus inicios no estuvieron en la industria, sino en la propia universidad. Allí, mientras terminaba sus estudios, formó parte de un equipo encargado del mantenimiento de la infraestructura de IT de todos los colegios de La Salle en Cataluña. Fue también en las aulas donde descubrió su vocación por la formación, colaborando con profesores senior, una habilidad que acabaría siendo la llave de su entrada en el sector privado.

El desembarco en Infaimon y el reto de la imagen espectral
En 2006, Carolina se incorporó a Infaimon (empresa que desde 2019 forma parte del grupo STEMMER IMAGING). Lo que llamó la atención de la empresa no fue su experiencia previa en visión, sino su capacidad para comunicar y enseñar. Su principal desafío fue impulsar el uso de la imagen espectral, una tecnología que hace dos décadas apenas comenzaba a abrirse camino en la industria.
Carolina recuerda que no bastaba con la labor comercial tradicional: «Era un tipo de producto que necesitaba cierto conocimiento técnico, cierta seguridad y cierta capacidad de comunicación». Durante años, dio apoyo técnico en preventa y postventa, viajando por toda España y Portugal y formando a clientes y compañeros. De esa etapa se siente especialmente orgullosa: «Conseguimos desarrollar el negocio de la imagen espectral en España y, cuando pasé a liderar el equipo técnico, vimos cómo todo ese trabajo seguía creciendo y generando nuevas oportunidades.».
Para ella, la clave era el estímulo de la novedad: «Siempre que hay una tecnología interesante y aplicaciones diferentes, todo el equipo se siente más motivado».
La evolución tecnológica: Del 2D al Deep Learning
Desde su posición actual en el Technical Competence Center de STEMMER IMAGING S.L.U., Carolina observa retos tecnológicos constantes. El principal es la carrera por el hardware: «Estamos en esa batalla de conseguir la solución de análisis más potente posible, pero integrada en una solución de hardware que sea viable a nivel de costes y dimensiones».
La combinación del Deep Learning con el 3D requiere una capacidad de cómputo inmensa que debe ir de la mano de un hardware robusto. Pero, más allá de la potencia, el objetivo final es la fiabilidad: «El reto del día a día es hacernos cada vez más robustos para poder trabajar en el mundo real».
El cambio de mentalidad: de la universidad a la industria
Uno de los mayores retos personales de Carolina fue el choque cultural al pasar del entorno universitario al industrial. Como ingeniera, tuvo que aprender que la solución teóricamente perfecta no siempre es la que el cliente necesita. «Tienes que adaptar esa mentalidad ingeniera a darle cierto toque comercial… los clientes lo que necesitan es que funcione en unas condiciones determinadas».
Además, destaca la dificultad de adaptarse a sectores tan diversos como la automoción, la alimentación o la farmacia, cada uno con requisitos de calidad y plazos radicalmente distintos. Para navegar estas aguas, considera vital la comunicación: «Hacer las preguntas adecuadas es a veces la parte más importante del proceso», especialmente cuando el cliente no tiene experiencia previa en visión.
Compromiso con la igualdad: Rompiendo tabúes y etiquetas
Carolina es una voz activa en la Comisión de Igualdad de la Asociación Española de Robótica (AER), donde impulsan iniciativas como STEM CRUSH. El objetivo es llevar a mujeres ingenieras a los centros educativos para que las adolescentes tengan «referentes reales». Según Carolina, es vital ofrecer anclajes a la realidad frente a las «figuras tan idealizadas que aparecen en las redes sociales».
Aunque reconoce que la presencia femenina ha crecido desde que ella estudiaba —cuando eran solo 3 mujeres en una clase de 60—, le preocupa que el avance en la industria «pura y dura» sea lento. «Cuando hago entrevistas recibo pocas solicitudes de mujeres y, cuando las recibo, suelen buscar funciones más relacionadas con investigación y desarrollo».
Sobre el concepto de «liderazgo femenino», Carolina se muestra crítica y prefiere un enfoque basado en las capacidades individuales: «Me chirría un poco porque conozco mujeres muy empáticas y hombres muy empáticos… lo utópico sería que el liderazgo fuera algo sin género». Su meta es la normalización: «Que no nos sorprenda ver a una mujer en la fábrica programando un robot o con el destornillador destripando un equipo… igual que ya no nos sorprende ver a una mujer conduciendo un autobús».
Un mensaje para las futuras generaciones
Para Carolina, la ingeniería es el destino ideal para los niños curiosos que siempre quisieron saber «cómo funcionan las cosas». Es una profesión que exige formación continua, pero que ofrece un abanico de opciones inmenso: «La ingeniería te abre las puertas a una variedad de empleos… tengo compañeros que estudiaron ingeniería y están trabajando en departamentos de compras. Así que no te va a atar la programación, a no ser que tú así lo quieras».
Su consejo final para las niñas que dudan por miedo a la dificultad es tajante: «La medicina tampoco creo que sea una carrera fácil y muchas mujeres no lo dudan… la ingeniería no es más complicada, es cuestión de proponérselo». Su mensaje de clausura es una invitación a la valentía: «Si te llama la atención, no te lo pienses dos veces porque vale la pena»
